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Estancia en el hospital Saint Dominique. Djunang – Bafoussam – Camerún





Llegada a Yaoundé, vamos directos al hospital de San Martin de Porres, donde conocemos a Cristina y nos da la agradable sorpresa de que vamos a tener sillón dental en Djunang!

El sillón lo han conseguido en el último momento y nos lo encontramos desmontado en un almacén del hospital, intentamos reunir todas las piezas que creemos nos puedan ser útiles. Cristina, rápidamente lo organiza todo: tenemos una ambulancia que nos hará de furgo-bus para ir a Djunang. Cargamos el sillón, con todas las piezas, el compresor y nuestras maletas con el material que hemos traído desde Barcelona.



El día siguiente, salimos con la ambulancia llena a rebosar, nosotros cuatro, el conductor y dos técnicos para instalar el sillón, dirección al hospital de Saint Dominique, en Djunang, a las afueras de Bafoussan, ciudad situada a unos 300 km al noroeste de Yaoundé.

Después de toda la mañana viajando, llegamos a Djunang, donde en medio de pequeñas colinas, abundante vegetación y caminos de tierra rojiza, encontramos el hospital. Rápidamente lo descargamos todo, los técnicos se ponen manos a la obra. Mirtha nos muestra lo que será nuestro local, “la dentisterie”: dos salas en la parte baja del hospital, comunicadas entre sí. En seguida nos piden dónde queremos que instalen el sillón, ya lo tienen todo a punto para empezar a montar. Falta el brazo del sillón para poner la luz y la bandeja de las turbinas, llamamos a Yaoundé, no lo tienen. Norberto, el técnico, no pierde el tiempo y ya ha hecho un diseño en un trozo de papel de lo que necesita, irán a Bafoussan a comprarlo.



Al atardecer vuelven los técnicos, ya tienen el brazo pre-fabricado: un par de tubos soldados que harán de brazo articulado al sillón, lástima que no se podrá instalar la luz, no resistiría el peso.

Mientras tanto, vamos sacando el material de las maletas: medicamentos, guantes, mascarillas, anestesias, agujas, fórceps, botadores, suturas, una turbina… suerte del material conseguido a última hora! No nos pensábamos que pudiéramos hacer conservadora! Ponemos nombre a nuestra mascota: Djuno, un pequeño dinosaurio para hacer enseñanza de higiene oral.

Finalmente queda todo instalado, incluso el aspirador portátil que nos han dejado prestado del quirófano, el aparato de rx y un embudo de plástico de color rosa que hará la función de escupidera: ya tenemos el box 1 listo para empezar a trabajar.



El día siguiente por la mañana empezamos las visitas: revisiones y en seguida obturaciones, profilaxis y extracciones. Christine, enfermera del hospital, trabaja con nosotros, tiene muchas ganas de aprender.

En la sala del lado, preparamos el box 2: sillón-butaca con un cojín forrado con una talla quirúrgica y pegado con esparadrapo al respaldo, así, mientras al box 1 hacemos las obturaciones, al box 2 vamos haciendo las revisiones y las extracciones.

Improvisamos con el material que tenemos: fresa de tallado para pulir composites, papel de calcar como papel de articular, bolitas de algodón como cuñas interproximales, plato de sopa colocado al revés como loseta de vidrio, papel de cocina como baberos, frontales para dar luz…



Mirtha nos consigue un aparato de ultrasonidos, pero no se podrá utilizar hasta que venga el técnico. Suerte que el mes siguiente vienen los nuevos voluntarios, ellos ya lo podrán utilizar.

Cada día van viniendo más pacientes, vienen familias enteras y todos quieren revisarse la boca y solucionar sus problemas, incluso piden colocarse prótesis: les explicamos que de momento no es posible. Todo el mundo espera pacientemente su turno y si tienen varios tratamientos para hacer, van repitiendo visita día tras día.

Los días pasan rápido, se termina nuestra estancia, preparamos inventario y listados de material que falta, pronto llegarán los próximos voluntarios: ya tienen lista de pacientes para hacer endodoncias y limpiezas con el aparato de ultrasonidos.



Dejamos el hospital de Djunang, con “la dentisterie” equipada, muy buenos recuerdos, vivencias y satisfechos con el trabajo hecho. Sònia Carrascal, Ramon Godino, Glòria Compte y Anna Bach.