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Entrevista al Dr.Alberto Pérez-Porro en Lavanguardia.es



Gracias a la inestimable ayuda de Marta Cuatrecasas y Lavanguardia.es, hemos tenido la oportunidad de dar a conocer un poco más nuestra asociación y nuestra filosofía. En el reportaje se puede encontrar una extensa entrevista al Dr. Pérez-Porro y un pequeño video en el cual se intenta resumir brevemente el día a día que nosotros los voluntarios vivimos en la clínica. Éste es el link si quereis ver la noticia completa y el video:

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090427/53689052197/hay-una-demanda-que-no-podemos-abarcar-kenia-guinea-ecuatorial-honduras-senegal-camerun-perez-haiti.html

A continuación os transcribo la entrevista.



Odontología gratis…
Hay gente sin recursos que merece tener la oportunidad de ir al dentista. Por eso nace Dentalcoop. Pero no es para todo el mundo, sino para los que realmente lo necesitan.

¿Y quien valora si alguien merece o no ir a vuestra clínica?
Un asistente social. Los pacientes pasan por la sanidad pública y cuando los dentistas del CAP detectan que necesita tratamiento odontológico y que no pueden pagarlo, los envían al asistente social para que determine si vienen aquí o no.

¿Cómo surge la idea de ceder tu clínica privada por la mañana para esta labor solidaria?
Hacía muchos años que tenía en la cabeza la idea de que esta clínica que está infrautilizada tuviera un uso solidario. Hay mucho espacio y mucho tiempo libre y el alquiler me cuesta lo mismo trabajando tres tardes que usándola todo el día. ¡Recuerdo el momento exacto cuando surgió la idea!

Cuénteme.
Estaba en un programa de televisión discutiendo sobre las clínicas privadas en los ambulatorios con algunos miembros de la Coordinadora d”Usuaris de Sanitat. Cuando terminó el programa seguimos la conversación en los camerinos y todos compartíamos la misma inquietud: no tanto de conseguir que la odontología entre en la seguridad social, sino de la necesidad de asistencia dental para la gente sin recursos.

¿Cómo es la lista de espera?
¡Larguísima! Hay una demanda que no podemos abarcar. Estoy insistiendo mucho en que los del CAP hagan una selección más rigurosa y no manden a más gente de la que nosotros podemos atender.

Imagino que no debe ser fácil.
Claro, pero hay que tener en cuenta que sobre el papel hay mucha gente sin recursos pero luego hay que investigar si tienen familiares que les pueden ayudar o economías sumergidas. Además, si la persona tiene un nivel cultural tan bajo que nunca se cepillará los dientes por más que se lo digamos, tampoco es útil que venga aquí.

¿Por qué?
Es contraproducente restaurarle la boca a una persona que no va a cuidársela. Una persona que tiene demasiadas preocupaciones vitales como para cuidarse los dientes, se le volverán a estropear en menos de un año.

Entonces, ¿qué hay que hacer con estas personas?
Deben ir al ambulatorio para que les practiquen una odontología más médica.

¿Es decir?
Eliminar aquellas piezas que les producen graves problemas con extracciones, en vez de restaurar la boca. Si nos dedicamos a restaurar la boca a esta gente es como si estuviéramos cogiendo gente del río mientras alguien, unos metros más arriba, se dedica a tirarlos de nuevo al río. Es muy difícil seguir un tratamiento porque muchos ni siquiera vienen a la cita.

Cierto, esta mañana mucha gente ha anulado su cita, ¿pasa frecuentemente?
La falta de formalidad es un problema muy grande aquí y un perjuicio para el servicio. Con una lista de espera tan grande, un dentista que viene aquí gratis, unas instalaciones en marcha, y no viene el paciente, ¡imagínate qué pérdida de tiempo! Pero son gente sin recursos, con muchos problemas y un nivel social y cultural bajo.

¿Qué hay de la seriedad de los voluntarios que vienen aquí gratuitamente?
En general, estoy muy contento. De vez en cuando tenemos que dar un toque a alguno que eanula visitas con demasiada alegría. Por este motivo, ahora siempre trabajan en parejas. Por cada paciente, hay dos voluntarios. De esta forma, uno ayuda al otro ya que no tenemos medios para contratar enfermeras y así si algún dentista no puede venir el otro se encarga del paciente.

¿Cómo seleccionáis a los voluntarios?
Son ellos mismo que se animan a venir cuando se enteran por el boca-oreja o por las artículos que publicamos. Yo veo que hay ganas de hacer de voluntario y mucha conciencia solidaria, sobre todo entre los jóvenes.

Hábleme de las patologías que veis en la clínica.
En general son bocas en peor estado porque muchos tiene un nivel cultural bajo y no saben cuidarse la boca o tienen peores dietas y menos higiene. Además, las patologías están mucho más avanzadas cuando nos llegan a nosotros.

¿Cómo ves el futuro de Dentalcoop?
Cuando yo no esté espero que alguno se pueda hacer cargo de este gran proyecto. La idea de crear una asociación de voluntarios es para alejarme de este tipo de personaje clásico, el gran solidario, que cuando se extingue, todos sus proyectos que se han creado por su vocación se pierden.

Uno de los puntos fuertes de Dentalcoop es la labor que desarrolláis en el tercer mundo.
Empezamos en Guinea Ecuatorial. Luego montamos dos clínicas en Kenia y ahora vamos a hacer lo mismo en Camerún. Enviamos una expedición a Senegal, a Honduras y, probablemente, a Haití.

¡No está mal!
Es que tenía a cincuenta voluntarios este verano con ganas de salir ahí fuera. No cabían todos en Kenia así que tuvimos que buscar más países (risas)

¿Qué éxito?
Sí, por eso decía que hay muchas motivaciones y muy variadas entre los voluntarios. Algunos son muy rectos, con una gran conciencia de ayuda a los demás, muy responsables y ejemplares. Luego hay otros que tienen ganas de hacer prácticas, viajar, etc. El nivel de motivación es variable y así es como debe ser. Yo quiero huir de la figura del gran misionero. Prefiero gente normal con motivaciones más normales. Cuando te encuentras con personajes muy mesiánicos algunas veces son santos, pero a veces están locos (risas). Además, las cosas no se sostienen por un gran esfuerzo individual, sino por un equipo que pueda irse turnando.