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CRÓNICA PARA UN PROYECTO EN NICARAGUA


La Dra María Caja nos ha ofrecido poder colaborar en Mozonte donde hay mucha necesidad de atención dental. Desde Dentalcoop Intentaremos montar allí una clínica portátil ya desde el próximo verano. Esta es su crónica:

Llegué al proyecto de Nicaragua a través de un post de internet, donde una pequeña ONG de españoles necesitaba dentista. La Brigadita San Martin la compone una familia (un matrimonio, Pablo y María José,  y su hija, Celia). Hace diez años esta familia decidió ir a Nicaragua con la idea de colaborar en lo que les fuera posible para que este mundo fuera mejor para todos. Desde entonces, cada año pasan dos meses entre Ocotal y Mozonte, Nicaragua.

Ocotal es la capital del  departamento de Nueva Segovia, y está a cinco kilómetros de Mozonte. Ocotal tiene unos 45.000 habitantes y Mozonte, un pueblo indígena a pocos kilómetros de la frontera con Honduras, tiene unos cuatro mil habitantes que viven en pequeñas comunidades desperdigadas por la montaña.

La Brigadita construyo en Mozonte “La Casa del Estudiante”. Es una residencia que alberga a 18 niñas de edades entre los 12 y 20 años. Estas adolescentes deben recorrer un camino de jungla de entre 3 y 4 horas desde las comunidades indígenas donde viven sin agua corriente ni electricidad, para acudir al colegio. Estar en la casa les proporciona la facilidad de poder acudir todos los días a la escuela sin tener que desplazarse, tres comidas calientes al día, una cuidadora, Heidi, que les hace la cena, y les da mucho cariños,  y una trabajadora social Denisse, que les ayuda con sus deberes, e intenta trasladarles los valores del esfuerzo diario y educación.

Además La Casa del Estudiante, “La Brigadita” también construyó una escuela primaria, en el barrio del Nuevo Amanecer, una barriada deprimida de Ocotal. Posteriormente la cedió a la administración pública, y desde entonces se encargan directamente de la guardería y del comedor de la escuela.

Cada año, intentan contactar con un dentista para proporcionar atención dental a los niños de la escuela del Nuevo Amanecer, y a las niñas de la Casa del Estudiante (unos años se consigue y otros no). A priori puede parecer un trabajo pequeño, pero faltan manos para atender la necesidad que tienen estos niños de atención dental.

Llego a Managua un día de Agosto, después de contactar con un servicio de taxis que me llevará a la caótica estación de autobuses, consigo comprar un billete para el siguiente autobús con destino a Mozonte. El autobús es uno de los que los turistas llaman “chicken buses” por a menudo se comparte viaje con ellos. Es un autobús de los colegios de EEUU, pintado de colores. Esta viejo y por supuesto no tiene aire acondicionado. A medida que nos alejamos de Managua van apareciendo más y más montañas tapizadas del verde de la jungla tan característica de Nicaragua.

Después de unas 5 horas, llego a Mozonte, donde me reciben Pablo, Maria José y Celia con los brazos abiertos, y una carretilla para trasladar mis maletas a la Casa del Estudiante. Allí me alojaré durante las siguientes dos semanas, juntos con ellos y las niñas.

Por fin he llegado. Me cuentan que desde hace varios años que no han podido conseguir dentista para que viniera con ellos, y están encantados de contar conmigo estas dos semanas. La casa del estudiante, una edificación precioso de estilo colonial, donde encuentro que incluso me han pintado la habitación para que este más a gusto!

El día siguiente empezamos la peregrinación por los centros de salud de la zona para encontrar una silla dental donde podamos desarrollar la actividad, todas parecen tener muchos problemas técnicos. Después de varios días de idas y venidas, y pruebas de compresores y turbinas, decidimos empezar a trabajar en el centro de salud de Mozonte.

Tenemos el enorme lujo de trabajar con aspiración, pero el hándicap de que la turbina no saca agua, por lo que hay que irrigar constantemente. Menos mal que no faltan las manos amigas, que tan pronto irrigan, como abanican, como cuentan un chiste!

Por la mañana Celia nos envía un taxi con unos 9 niños, y como estudiante de enfermería me ayuda estupendamente, y por la tarde atiendo a las niñas de la casa del estudiante con Doña Gloria, enfermera jubilada, que me cuida muchísimo. Son pocas niñas, pero también atiendo a todos aquellos pacientes que van surgiendo… ¡que no son pocos! ¡La gente de los alrededores en cuanto se entera de que hay alguien “calzando” muelas, enseguida viená a apuntarse!

Los niños tienen los molares temporales destruidos, y dado el poco tiempo y la cantidad de pacientes, opto por trabajar en diente permanente. Son muchas cavidades de clase I en primeros molares, y en casos más extremos, caries interdentales en frente anterior. Hago muchas amalgamas en posteriores, ya que veo que es lo más sencillo dado las condiciones de trabajo que tenemos.

Al final del día charlamos sobre las anécdotas del día y me cuentan muchas otras vividas a lo largo de los años en el Nuevo Amanecer. Los fines de semana vemos los desfiles hípicos, y disfrutamos de las fiestas locales.

Tenemos la ilusión de poder montar una clínica dental en la Casa del estudiante con equipos portátiles, ya que hay espacio, y eso implicará no compartir sillón con la dentista que proporciona la atención pública en el centro de Salud, y además, nos libera del mal funcionamiento de los equipos de centros de salud públicos, que nos hacen perder demasiado tiempo

Esa es la idea y el futuro de “La Brigadita”, esperamos junto con Dentalcoop poder montar un proyecto que logre llegar a muchas personas de la zona.

Dra. María Caja