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ALGO MÁS QUE MIL COLINAS


RUANDA (OCTUBRE-NOVIEMBRE 2015)

Después de cuarenta y tres días de cooperación, me es muy difícil escribir unas líneas resumiendo la experiencia.

Pero empecemos por el principio: me llamo Víctor Díez Alonso y me gradué en Odontología en Junio de 2014 por la UIC (espero pago por publicidad). Me decido a contactar con Dentalcoop para irme a Ruanda un mes y medio. ¿Por qué? No lo sé, me pica la curiosidad. Pronto se unen al proyecto Fernanda y Elizabeth, ambas latinoameriacanas residentes en Sevilla pero con más acento sevillano que latino aunque con más bachata en el móvil que flamenco. Dicho esto, tras conocernos día y medio en la ciudad condal, embarcamos hacia Kigali vía Doha, Qatar.

Nuestro primer destino es el hospital de Murunda, al cual se llega tras cuatro horas de coche, la última hora por una carretera estilo turbomix quema-grasas como las de “La tienda en casa”. Este hospital es el de referencia del Distrito de Rutsiro y está en un pueblo de menos de 300 casas pero en medio de pura naturaleza. En nuestro alojamiento solo nos despierta la campana de la iglesia, el góspel ruandés y un cabrito, aunque éste, el sexto día dejó de molestar… estaba riquísimo!

Los días avanzan, del caos pasamos al desorden, de una media ruandesa de 5-10 pacientes diarios pasamos a 17-25. Lamentablemente, más de la mitad de los atendidos son para extracción ya que hay muy poca educación oral, tan poca que nos lanzamos! Damos clases de cuidado oral en los colegios de primaria y secundaria de la zona.

A parte de odontología y degustar cerveza caliente, también nos ha tocado ser técnicos del sillón dental y fontaneros (lo añadiré al currículum que adjunto al final del texto). A las tres semanas, cambiamos de distrito: Ngororero, dónde trabajaremos en el centro de salud de Rususa. Allí conocemos, por fin, a la Hermana Soline! Conocida por su gran envergadura y su gran corazón. Pese a ser un poco despistada, está en todo, casi no duerme y según dice ella, el centro de salud funciona mucho mejor bajo su dirección, y tiene toda la razón.

Ngororero es un pueblo un poco más grande, aunque seguimos sintiéndonos como en un escaparate. Todo el mundo nos mira, los niños gritan “abazungu!” (Blancos) tras nuestro paso, nos piden “amafaranga” (dinero), pero la gente es amabilísima con nosotros y todo el mundo participa en nuestro aprendizaje del Kinyarwanda, el idioma local.

Ciento cincuenta pacientes después y tras una invasión de pulgas en las habitaciones, volvemos a Murunda. Aunque cambiamos de alojamiento, nos sentimos como en casa, ya todo el mundo nos conoce, ya somos parte del pueblo.

Nos llegan noticias que gracias al equipo donado por Dentalcoop, el Ministerio ha puesto un dentista dos veces por semana en Rususa. Lo celebramos con unas Gatanu! Es la cerveza sin azúcar del país, sienta como los chicles sugarfree, si tomas en exceso vas más al baño de lo debido.

Es difícil creer que vas a encontrar un país así… increíblemente limpio y verde, todo colinas, poco asfalto y muchas campesinas. Cada último sábado del mes, la gente realiza trabajos para la comunidad. Le llaman “Umuganda” y casi el 80% de la población adulta lo cumple con rigor. El resto, se dedica a dormir y curar los síntomas del exceso de Gatanu.

Ahora me encuentro en Kigali, escribiendo en la habitación del “hotel” con Wi-Fi y agua corriente mientras espero que pare la lluvia. Curiosamente, lo que más me alegra es tener agua corriente, ya que he tenido internet a lo largo del viaje. Por desgracia, han invertido más dinero para que pueda publicar en Facebook que para que pueda lavarme las manos bajo un grifo. Prometo no lavármelas en Barcelona hasta que se pueda en Ruanda y vuelva!

Escrito esto, me voy a por mi última Gatanu!

“Murabeho Rwanda”

ADIÓS RUANDA!


[Víctor Díez Alonso - 31 de Noviembre 2015 Kigali, Ruanda]