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Out Of Africa – Entasekera



“Out of África”. Una oportunidad única de cooperación dental.
Proyecto “Entasekera Agosto 2010”, Loíta, Kenia. DentalCoop

Dr. Corral Pazos de Provens, Ignacio. Dra. Cascón Porres, Gracia. Dra. Maruny Bardolet, Clara. Corral Cascón, Juan. Corral Cascón, Loyola.

¿Qué hace que un dentista decida cooperar con una organización de voluntariado, y se desplace a colaborar con ella fuera de su país de trabajo?, ¿Qué tiene que pasar para que acepte vivir en condiciones nada confortables, o incluso peligrosas, y trabajar con medios rudimentarios?, ¿Por qué cambiar las siempre deseadas vacaciones estivales por más trabajo, con más riesgo y… sin cobrar?.

No sé si sabremos contestar a estos interrogantes. Esta es la historia de un proyecto de cooperación dental en África, como tantos otros, en el que, al principio, los voluntarios solo pretendíamos “ayudar sin preguntar”.

Antes de empezar este relato, lo primero que queremos es mostrar nuestro más sincero agradecimiento al apoyo incondicional de la industria dental a estos proyectos. Hubiera sido imposible llevar a cabo este trabajo sin la aportación desinteresada y entusiasta de: Aragoneses, Laboratorio Dental, Casa Schmidt, Dentaurum,Duodent, Henry Schein, Inibsa, Merck, Lab. Farmacéutico y Proclinic

A todos, de nuestra parte y de la de los más de 200 pacientes que gracias a ellos atendimos: ¡¡Muchas gracias!!.

ENTASEKERA

Conocer a María es lanzarse sin paracaídas al mundo de las convicciones, de los valores, del compromiso, de la lucha vocacional por mejorar el mundo que nos ha tocado compartir. La primera e inevitable pregunta que siempre le hacen es la misma: ¿Qué hace un médico austriaco como tú, formado entre protocolos, sistemáticas de actuaciones y organización germana, en un sitio como Entasekera? … y a partir de ahí ya no sabes cómo parar.

Hace unos años, María Schiestl se hizo cargo, en solitario, del “Loíta Community Health & Education Centre” de Entasekera, en Loíta, al suroeste de Kenia, en la frontera con Tanzania. Una complejo socio sanitario que incluye dispensario, salas clínicas, laboratorio clínico, centro de medicina preventiva, habitaciones para hospitalización, cocinas, lavandería, varias viviendas, una clínica dental, un staff de casi 30 personas y… un área para los workshops de formación a mujeres Maasai, un paso más para ayudar a solucionar los complejos problemas sociales de este pueblo anclado, férreamente, en la noche de la historia.

Su apuesta personal la obliga a prescindir prácticamente de todo recuerdo del confort occidental que nosotros consideramos necesario. Una vida casi ascética, dependiendo energéticamente de placas solares y generadores diesel, sin acceso a la red telefónica o a internet y necesitando potabilizar el agua de consumo diario. La ausencia de nevera la obliga a recorrer, con más frecuencia de lo que desearía, los 120 Km que la separan de Narok, el mercado más cercano (3 ó 4 horas de viaje temerario a través de selva y sabana) y todo ello rodeado de unas carreteras de acceso difíciles de transitar incluso para las numerosas cabras de los Maasai. Los Maasai de Loíta, una población muy compleja de casi 25.000 personas, prácticamente aislada del mundo exterior, a la que quiere, ayuda, trata y respeta; y de la que recibe, a su manera, respeto, afecto y reconocimiento a una larga, paciente y fructífera labor.

Es difícil decir “no” a “Daktarimaria”, como la llaman sus pacientes, cuando te pide apoyo para alguno de sus proyectos. Por eso, el Dr. Alberto Pérez Porro, fundador de DentalCoop (www.dentalcoop.org), aceptó, hace unos años, el reto de instalar y poner en funcionamiento un gabinete dental completo en el Centro Sanitario de Entasekera, que fuera capaz de funcionar con cierta estabilidad a lo largo de todo el año. A partir de entonces, varios dentistas voluntarios han ido acomodándose, secuencialmente, a esta forma tan especial de vida, realizando tratamientos dentales a la vez que intentaban comprender la psicología de sus pacientes Maasai (también algo del lenguaje) y compartiendo cenas y experiencia con Daktarimaria, lo que justificaba, sin duda, todas las penalidades que sobrevenían a lo largo de las intensas jornadas de trabajo.

La historia del grupo de dentistas del proyecto de DentalCoop “Entasekera Ag´2010”, nuestra historia, es como la del resto de compañeros cooperantes que, de forma altruista, aportan su experiencia y su tiempo para mejorar la salud bucodental de los más necesitados. Quizás la singularidad de este proyecto sea el intento de introducir, en los tratamientos habituales de cooperación, la prótesis removible. Algo que, desde la teoría, no ofrece ninguna duda sobre sus beneficios directos, pero algo también de lo que carecíamos de experiencia (nosotros no hemos encontrado referencias escritas al respecto).


Foto: Viaje desde Nairobi a Entasekera con la Dra. Maria Schiestl (350 Km y 8 horas de viaje entre sabana y selva salvaje)

UN DIA DE TRABAJO

La vida diaria en Entasekera se articulaba alrededor del centro sanitario. Fuera, la selva y los caminos peligrosos servían de muro natural para disipar cualquier intento de aventura en solitario. Nuestra pequeña casita, de bloques de hormigón, se encontraba enfrente del hospital y solo teníamos que cruzar el camino, transitado constantemente por los Maasai y sus vacas, para llegar al trabajo El día comenzaba esterilizando el instrumental y preparando los líquidos desinfectantes para la jornada.

A las 9.00 encendíamos el generador diesel que alimentaba la clínica y, entonces, el traqueteo y el intenso ruido daban el chivatazo a los habitantes de Entasekera de que los dentistas habían empezado a trabajar… “La voz de la selva”, decíamos divertidos.

La sala de espera fue siempre un intenso juego multicolor de shukas (la prenda básica del pueblo Maasai), collares variados y pendientes sorprendentes sobre unas orejas deformadas y mutiladas hasta conseguir formas anatómicas imposibles. Siempre que podían, los hombres se mantenían, como en el resto de actividades diarias, alejados de las mujeres; y aportaban a la decoración general sus dos largos palos, la porra de defensa y el machete de 40 cm que todos, sin excepción, colgaban en sus cinturones.


Foto: Curiosos alrededor de la de espera interior

Por turnos, nos íbamos encargando de completar el diagnostico bucodental del paciente, de comunicarle las necesidades de tratamiento y de explicarle las posibilidades que teníamos nosotros de realizarlo. El intérprete fue algo de lo que no podíamos prescindir, aunque pronto algunas palabras Maasai y Swahili empezaron a entrelazarse en nuestro vocabulario: Pole, pole (despacio, despacio), Karibu (bienvenido), Asi olin (gracias), Akuna Matata (sin problema). El diagnostico y las breves explicaciones, se realizaban en los lugares disponibles.

Los diferentes tratamientos fueron realizándose en paralelo, utilizando para ello el gabinete dental, una camilla del hospital, cualquier silla disponible y un pequeño laboratorio improvisado para la prótesis.

Odontología Conservadora

Sopa (Hola buenos días), Tabolo (abra), ¿Keme? (le duele), aaa (no), Toñyo (cierre)…fueron parte de la conversación habitual Comprobamos satisfechos como los Maasai, incluso los más pequeños, se relacionan bien con el tratamiento dental y con los dentistas. Se mantenían relajados durante los diferentes trabajos y aceptaban de buen grado las indicaciones. Loyola, nuestro cooperante más joven, daba consejos sobre técnicas de cepillado, con mucho éxito aparente, a los niños.


Foto: En alguna ocasión hicimos también un poco de estética

Endodoncia

Intentábamos desvitalizar solo aquellos dientes que pudiéramos reconstruir en el mismo día, porque los pacientes tenían que recorrer mucha distancia para llegar al centro y la vuelta, a partir de las 8 de la tarde, era peligrosa por la presencia de animales salvajes. En más de una ocasión algún paciente se quedó a dormir bajo un árbol cerca de la entrada de la clínica.

Exodoncia

A veces eran necesarias contorsiones poco ergonómicas para extraer cordales rebeldes. Pero siempre había un denominador común en los pacientes, una forma “cultural” de enfrentarse a la adversidad: la idea general de que “El Maasai no llora, soporta todo tipo de sufrimiento sin quejarse: TAKERAY”, y eso hacía que prácticamente nadie pareciera sentir dolor y que no hubiera quejas ni malas caras…solo a veces se escurría alguna lagrimilla que delataba la lucha interior por “mantener la tradición”.


Cuando la extracción se complicaba, era necesaria la colaboración de 2 miembros del equipo

Prótesis

Como decimos, uno de los objetivos de este proyecto fue el de analizar las posibilidades reales de reponer dientes perdidos mediante prótesis removibles de campaña, que, desde un punto de vista funcional y estético, pudieran satisfacer la demanda local (que por supuesto desconocíamos). Conseguimos poner en marcha un protocolo de trabajo que habíamos desarrollado previamente con el laboratorio Aragoneses.
Rodillos de cera, montaje de dientes:. El proceso de fabricación tuvo que ser muy artesanal, pero los resultados inmediatos fueron gratamente satisfactorios. Es necesario un seguimiento para comprobar la eficacia de las prótesis a medio y largo plazo, la capacidad de limpieza y las posibles repercusiones sobre los dientes remanentes.



Prueba de dientes, articulación y preparación del acrílico termopolimerizable



Olla a presión para el fraguado final, sin burbujas, del acrílico. En su interior 4 prótesis en proceso Introducción, por medios mecánicos aportados por el más fuerte del equipo, de 2 Kgr de presión a la olla empleada para el fraguado final del acrílico.




Fin de la jornada de trabajo

Entre las 17.30 y las 18 horas se cerraba el centro, se apagaba el compresor (los sonidos naturales de la selva volvían a reinar en el ambiente) y quedaba solo en funcionamiento el área de ingresados.

OTRA VEZ EN CASA

Hemos vivido, como la mayoría de los cooperantes, una experiencia personal, humana y profesional única, intentado aportar nuestra “pequeña gota” al universo de las necesidades interminables.

Hemos tenido la suerte de implicarnos en la realidad de una sociedad a la que de ninguna manera hubiéramos tenido acceso de esta forma tan directa. Esto nos ha regalado muchos momentos de reflexión, en familia, sobre nuestro propio modo de vida, sobre las frustraciones absurdas, sobre la intolerancia al fracaso, sobre el consumismo como medio de satisfacción…. En resumen, hemos sido conscientes de la capacidad de disfrutar del placer de dar.

Hemos podido sentir “en la piel” la utilidad y la necesidad social de nuestra profesión dental. Lo accesible, fácil y eficaz que es para un dentista ejercer directamente en áreas muy aisladas, mejorando la salud, calmando el dolor y…creando sonrisas. Intentando cerrar un poco esa brutal brecha estructural que existe entre los diferentes mundos de este mundo.

También hemos vivido el espíritu de aventura en unas condiciones un poco límite, pero continuamente sostenidos por unas personas que, aunque seamos incapaces de saber cómo se escriben sus nombres, siempre nos trataron con respeto y verdadero interés por ofrecernos la seguridad y el confort que las circunstancias no aportaban. Nos mostraron lugares y situaciones únicos por su belleza y por su singularidad, nos festejaron y nos acogieron con verdadero calor.

Y cuando regresamos a España, María se quedó allí con su compromiso de sostener el lento camino de este pueblo Maasai hacia la educación y la mejora de sus condiciones de salud y de vida.

La última reflexión que podemos aportar aquí es que, en nuestra experiencia, aunque realmente estemos movidos por genuinos sentimientos de generosidad y altruismo, no es un mérito extraordinario o un gran esfuerzo trabajar de dentista solidario: es francamente una oportunidad muy agradable.