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Otro viaje a Camerún y Guinea



Esta vez he ido solo. Planeaba salir el jueves y, de nuevo, a pesar de todas las precauciones, he perdido dos días por culpa de la embajada de guinea en Madrid.

Viajé por fin el sábado y llegué a Yaounde. En el aeropuerto coincidí con una pareja de médicos asturianos que venían como organizadores a supervisar el hospital de yaounde. Iban a pasar dos semanas en Bafoossang en el nuevo hospital de las dominicas. También para organizarlo. Es muy estimulante ver cuanta gente se implica en esta labor de solidaridad y de fraternidad, y siempre se establecen unas relaciones muy agradables de amistad.



Mi plan original era llegar el jueves y trabajar dos o tres días en el hospital, para después irme a Ebebiyin y completar allí la semana. Me tuve que ir directamente a guinea, muy bien con la ambulancia, viaje rápido y sin problemas. Estaba Sonsoles esperándome y así pase la frontera, impecable… Es una vía buena para continuar nuestro trabajo.

Por otro lado, Yaounde es una ciudad estupenda, sucia, destartalada, tercer mundo, pero viva, humana, llena de color, de olores, de niños, de voces, de música…muy recomendables los pinchitos de carne de cebú con polvo picante en los chiringuitos al pie del hospital. Quien vaya que le pregunte a Cristina.

En ese breve tiempo tuve la ocasión de oír el relato de sus aventuras en el Congo, en la guerra de hace 10 años… (o mas?), cuando derrocaron a Mobutu. Espeluznante, y al mismo tiempo es admirable el temple de estas religiosas, son un ejemplo de héroe moderno para una sociedad, la nuestra, que ha fabricado tantos mitos huecos.



Y de nuevo en Guinea, tengo al impresión de que mi tiempo allí es un continuo, parece que me haya ido ayer…Estando solo el trabajo es muy duro, tienes que buscar, ordenar, limpiar, anotar, arreglar lo que se va rompiendo, y sobretodo, no hacerse un lío con los guantes… Los de sangre, los de grasa, los de tocar los líquidos de aspiración, los de escribir en el cuadernillo de citas, los de cobrar, los de rascarse el ojo… es importante no mezclar, por ejemplo grasa en la boca del paciente, o sangre en el ojo propio. Creo que lo he hecho todo.

Por no hablar de la gota de sudor de mi frente en el ojo del paciente, en alguna extracción particularmente dura…Hacia un calor de narices esta vez, y si enchufaba el lujoso aire acondicionado, me quedaba sin compresor…así que, a sudar, es África.

Por suerte las lentejas y los estofados de las hospitalarias me servían para reponer electrolitos.

Lo mejor es palpar el trabajo fantástico de equipo que estamos haciendo entre todos. La clínica esta muy bien ordenada, es fácil encontrar todo, llena de etiquetas con indicaciones, en la libreta de pacientes atendidos te encuentras las notas del anterior equipo… Por la calle ya eres “los dentistas”, saludan los niños, la gente sonríe… no eres tu, somos todos los que hemos conseguido una presencia y una conciencia de atención dental que empieza a ser costumbre en esa ciudad perdida de la mano de dios…

Y se nota una implicación colectiva, los profesores del colegio que enseñan a cepillarse a los niños, les hacen enjuagues con fluor, dan charlas a los padres sobre prevención… Las autoridades nos apoyan, se vienen a visitar… ¡Estamos haciendo un buen trabajo!



En Yaounde hemos tenido problemas, se han perdido los dos sillones que enviamos para montar gabinetes dentales y poder empezar a hacer conservadora. El otro era para el hospital de Bafoossang. Sin embargo las hermanas parece ser que cuentan con recursos para comprarlos directamente en Cameroun, con la ventaja de que disponen así de servicio técnico de mantenimiento. Es posible que de cara a la campaña de este verano los tengamos a punto. Las posibilidades de futuro en este país son muy esperanzadoras, tenemos la posibilidad de formar personal auxiliar que de una continuidad a nuestro trabajo entre viajes de voluntarios. Y tenemos la ambición de poder llegar a hacer prótesis, removibles de resina. Necesitamos incluir a unos cuantos protésicos en nuestros proyectos.

Finalmente solo quiero decir una vez mas que quien de verdad es el fundamento de esta labor son las hermanos, los religiosos que tanto en Guinea como en Cameroun, con su compromiso vital con los desheredados de nuestro sistema, crean las condiciones de estabilidad, de permanencia y de acogida que nos permiten la implantación de todos estos centros de salud dental.

Animo a todos, sigamos, adelante!, demos gracias los que podemos recibir el regalo de vivir estas experiencias de trabajo solidario. No damos nada, recibimos mucho

Por Dr. Alberto Pérez-Porro